Participamos de una época histórica que culmina los procesos modernos de separación, catalogación, discriminación y explotación de la naturaleza entera y del conjunto humano. El zeitgeist posmoderno es un espíritu pornográfico, en donde nada queda ya por descubrir y la creencia general de que todo cuanto existe es susceptible de gráfica y racional exposición ha dominado la mente occidental. La carne se ha visto como carne, y la tierra como polvo.

No es menos posmoderno, sin embargo, el irrefrenable impulso global que atravesamos hoy hacia el reencuentro con un sentido trascendente por fuera de los anquilosados límites racionales que ya no pueden sostener un universo desencantado.

Creémos en una época bisagra y creémos en la necesidad de una integración de los opuestos aparentes: lo evidente ha de volverse oscuro para que la oscuridad se ilumine. Creémos, entonces, que si bien la permanente presencia pornográfica destruye lo imaginario y, paradójicamente, no se puede ver nada; es en esa nadidad donde comienza nuestro trabajo de exploración, aquel que pueda aventurarnos hacia la experiencia de ver. Y, en la buena hora, de ver lo bello.

Frente a una corporalidad expuesta, proponemos llenarla de misterio.

Frente al constante utilitarismo pornográfico, proponemos filosofar acerca da aquello que aún permanece indesvelable en su exposición.

Frente a un mundo desencantado por los sentidos, sugerimos volver a encantarlo con nuestra imaginación, única fuente capaz de guiarnos hacia la belleza, ministerio de la igualdad y la equidad entre todos los seres manifestados y, en consecuencia, de justicia verdadera entre todxs les humanxs contemporánexs.

Que así comience, pues, la alegría de una nueva era cuyos vientos nos soplan hoy hacia el horizonte que nuestrxs ancestrxs soñaron. Cómo podremos, en un mundo que ha devenido pornográfico en su totalidad, recuperar aquello que no se ve, aquello que permanece irremediablemente oculto; porque la belleza, el amor y la verdad no pueden verse con los ojos de la carne.

"El arte que no es espiritual no es arte, sino pura mercancía"

Isadora Duncan

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